sábado, 21 de noviembre de 2009

Helmoud

Nos dijeron que de la roca nada saldría, solo más roca y arena, sin embargo no fue así, tu bien lo sabes, pues tu eres semilla rebelde, imposible de describir, ingeniero de lo inefable.
Entendiste que el mundo no es aquel que te dieron, sino el de la mano desnuda sin odio ni vergüenza.
Nunca nos hablaron de la muerte y sin embargo la conocemos una y mil veces, tan cercana que aún por estos días sentimos su aliento.
Entendimos que la vida pasa no se retiene ni se contiene, adopta miles de formas, que no somos autores, mas si posibles extintores y aún así elegimos ser humildes.

Hijo de la rudeza, tu corazón es tierno cual nube pasajera. Inconcebible a los ojos de la normalidad escasa y abrumadora, aquella que los "cuerdos" lograron establecer a través de los tiempos, pero que tu bien sabes hermano mio que ante los ojos de un "loco de atar" se hace tan irrelevante como prescindible.

Hoy te hablo desde las escasas letras de la imaginación, hoy te hablo desde la ignorancia mas sencilla como incierta, y te digo que la vida nos enseño a comer la hoja más amarga en silencio, haciéndonos creer que el secreto nos alimentaría de la fuerza necesaria para seguir avanzando en la compulsión de seguir viviendo en el sinsentido del devenir escandaloso.

No te atormentes
no sonrías ante la desesperanza
no dibujes en el agua
no talles tu rostro que no es de roca
no creas en lechos momentáneos
no vale la amargura
no vale la tristeza
no te silencies
no te censures
no te endurezcas
no te rigidíces ni te inmovilices
no lo vale hermano, no lo vale.

Y es que hoy te invito a desafiar la oscuridad de tu silencio, y a soñar con que nunca estuviste solo, que no lo estas y que por sobretodo nunca lo estarás.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Revisando


Vuelves a respirar desde dentro, desde aquella esfera que (no) conociste en el instante en que la magia dio un salto al amor para emocionar con los compañeros de ruta.
Tiempos aquellos, impredecibles, maravillosos y torpes, como las ganas de repintar la realidad de los ojos para afuera.

Hoy escribo desde la secreta entraña de un presente desconectado, indeciso, perfecto experimento de un sabor lento, mas, apetecible por cierto.

Serán nuevos sueños, nuevas esperanzas por zurcir, desde la tierra al cielo y desde este al mar perplejo ante tan poco desafío y a cambio una comunión y esperanza, esperanza aquella que nos prometimos no perder cuando entendimos que lo concreto no es tal y no solo eso.