sábado, 6 de junio de 2015

Proyección y recuerdo

Y hoy vuelvo a escribir, después de tantos caminos transitados, tantos soles y tantas lunas sin mirar… y es que a veces miro para adentro y encuentro mi misterio. El mundo ha cambiado, es cierto, y yo también con él y soy el entonces y el azar que me lleva a seguir en la búsqueda del traje a la medida, recortado en la improvisación del entorno maltratado y maltratador.

No soy el mismo, no soy el agridulce soñador de entonces, soy el cuasi adulto, sin la voluntad requerida....sigo siendo el niño desteñido, sigo siendo el pequeño hombre ingenuo que cree en el mañana presuroso y en la calidez de un árbol frondoso que me deslumbra y al cual me arrimo. Hoy por hoy tiene nombre y esencia de extranjerías, de mano angelical y dulce cual memoria emotiva de las primeras memorias.

Debe ser que extraño el pequeño mundo, el pequeño espacio, en el que no había culpas, ni grandes angustias. Aquel mundo en donde lo justo se erigía desde la injusticia cotidiana de una familia a mal traer, pero que nutria con mano de abuela vigilante y encantadora, en donde la baja mesa era todo el refugio necesario para erigir la mejor fantasía.


Hoy a casi tres décadas miro la lluvia por la ventana y al menos me cercioro que esta sigue cayendo en la misma dirección. 

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